Cuando la gente me pregunta últimamente por el
"milagro" de Ganemos Ciempozuelos, preocupada como lo está
ante las puñaladas de la tan cacareada "nueva política" (demasiado
parecida a la vieja, o mejor, añeja), siempre les respondo lo mismo:
quienes integramos esta apuesta llevamos prácticamente cuatro años trabajando
juntas, encontrándonos en las mismas manifestaciones, en los mismos espacios de
antagonismo (Sanidad, Educación, Vivienda, Zonas Verdes, etc.); casi
cuatro años haciendo propuestas colectivas para mejorar el municipio, construir
una democracia de proximidad, participativa, y denunciando la
expropiación de derechos a la que se ha sometido a vecinas y vecinos. Son
cuatro años que nos han enseñado que las siglas y las identidades fáciles,
cuando son sólo eso -cáscaras vacías y estéticas que lucir- no sirven para
nada. Al menos no para hacer política. Lo que si sirve es la cooperación:
poner todas las cartas sobre la mesa y buscar la confluencia a partir de los
proyectos y objetivos compartidos. Lo que cuenta es, en definitiva, el trabajo
colectivo y el hacer saber a la gente, por activa y por pasiva, que pueden
contar con una. Eso permite constituir una identidad mucho más potente e
integradora.
Estos cuatro años no han sido fáciles. Durante este tiempo, muchos de los colectivos (15M, IU, Podemos, Equo) y personas involucradas en Ganemos Ciempozuelos hemos reído, llorado, soñado, luchado, sufrido y discutido juntas. Nos hemos dejado de hablar, nos hemos insultado y hasta nos hemos atrevido a reconciliarnos. Es decir, en estos últimos años nos hemos conocido, hemos aprendido a saber quiénes somos, cómo funcionamos e incluso cuáles son nuestros límites. Algo esencial para poder confiar las unas en los otros. Las dinámicas colectivas son así, máxime cuando se sostienen en el tiempo durante varios años. Los egos, las agendas propias, los malentendidos y los siempre oscilantes afectos de la micropolítica, llevan a campos de tensiones y situaciones no siempre fáciles de resolver. Hemos vivido varias coyunturas frágiles y explosivas a lo largo de estos años, pero creo que hemos sido lo suficientemente cautas -lo suficientemente cuidadosas- para dejarlas suceder antes de construir la plataforma Ganemos. Lo que no significa que estemos completamente vacunadas. Ni siquiera que muchas queramos estarlo: es del disenso desde donde se construyen los consensos democráticos, que no son otra cosa que la articulación virtuosa de un conjunto de diferencias que trabajan por un mismo objetivo. En cualquier caso, las dificultades para confluir en el pasado no eran una cuestión menor: cuando nos abrimos desde Podemos Ciempozuelos -un "podemos" integrado por gente de distintas trayectorias militantes- a una candidatura popular, teníamos que estar totalmente seguras de que era la apuesta adecuada. Necesitábamos tener la certeza de que -en la medida de lo posible- no habría sorpresas desagradables en medio del camino. Así lo creímos en común y así ha sido. Ahora nos vemos recompensadas con creces.
Estos cuatro años no han sido fáciles. Durante este tiempo, muchos de los colectivos (15M, IU, Podemos, Equo) y personas involucradas en Ganemos Ciempozuelos hemos reído, llorado, soñado, luchado, sufrido y discutido juntas. Nos hemos dejado de hablar, nos hemos insultado y hasta nos hemos atrevido a reconciliarnos. Es decir, en estos últimos años nos hemos conocido, hemos aprendido a saber quiénes somos, cómo funcionamos e incluso cuáles son nuestros límites. Algo esencial para poder confiar las unas en los otros. Las dinámicas colectivas son así, máxime cuando se sostienen en el tiempo durante varios años. Los egos, las agendas propias, los malentendidos y los siempre oscilantes afectos de la micropolítica, llevan a campos de tensiones y situaciones no siempre fáciles de resolver. Hemos vivido varias coyunturas frágiles y explosivas a lo largo de estos años, pero creo que hemos sido lo suficientemente cautas -lo suficientemente cuidadosas- para dejarlas suceder antes de construir la plataforma Ganemos. Lo que no significa que estemos completamente vacunadas. Ni siquiera que muchas queramos estarlo: es del disenso desde donde se construyen los consensos democráticos, que no son otra cosa que la articulación virtuosa de un conjunto de diferencias que trabajan por un mismo objetivo. En cualquier caso, las dificultades para confluir en el pasado no eran una cuestión menor: cuando nos abrimos desde Podemos Ciempozuelos -un "podemos" integrado por gente de distintas trayectorias militantes- a una candidatura popular, teníamos que estar totalmente seguras de que era la apuesta adecuada. Necesitábamos tener la certeza de que -en la medida de lo posible- no habría sorpresas desagradables en medio del camino. Así lo creímos en común y así ha sido. Ahora nos vemos recompensadas con creces.
La
dinámica de los grupos de trabajo de Ganemos Ciempozuelos es, ha sido y será,
la de la participación; al abrir la candidatura a todo el mundo, hemos
conseguido poner la inteligencia colectiva de la ciudadanía al servicio de la
transformación del municipio. Cualquiera podía acercarse, proponer y evaluar lo
que allí se hacía o decidía. Su voz contaba. Y ello era posible porque tanto
los grupos como las asambleas eran públicos y abiertos. Gracias a esto, gente
que no se había involucrado con anterioridad en ningún movimiento o proyecto
político ha podido aportar su perspectiva, ofrecer su saber o proponerse como
candidata. El proceso ha llevado, finalmente, a tener unas elecciones primarias
sorprendentemente participadas. Las primeras elecciones primarias con este
carácter en Ciempozuelos. Más de 430 personas se han pronunciado -ya por la
red, ya en urna presencial- sobre la candidatura ciudadana. Todo ello hace que
la apuesta de Ganemos haya sido un verdadero éxito en cuanto a cooperación e
ilusión. Hemos logrado construir, entre todas y todos, un nuevo capítulo en la
historia popular de Ciempozuelos.
Hay
pocos secretos en Ganemos Ciempozuelos, y sí mucho trabajo detrás.
Lo que define esta candidatura es su transparencia, su democracia, su apertura
real al pueblo, la producción de conocimiento colectivo y el deseo de recuperar
Ciempozuelos para toda la ciudadanía. Frente a castas, redes clientelares y
oligarquías, la democracia viva y la alegría de la multitud. Una
multitud dispuesta a asaltar las instituciones, a ponerlas al servicio del
pueblo y devolver a la gente los derechos y servicios que nos han sido robados.
Eso y muchas más cosas es Ganemos Ciempozuelos.
Una nota en
clave práctica
Son
los procesos, y no los planes a priori de ningún colectivo particular,
quienes marcan al final las agendas políticas. Es la cooperación que somos
capaces de construir y el tejido social, militante y organizativo del que
disponemos (a veces generoso, otras muy rácano), lo que va a condicionar los
resultados de una plataforma ciudadana (llámese Ganemos o como se quiera).
Vamos a encontrarnos escollos a muchos niveles, pero si la dinámica colectiva
es abierta, democrática y transparente, tal y como ha sido en Ciempozuelos, es
importante ser flexibles y evitar confrontaciones que puedan cerrar el proceso
(y destruir así todo el trabajo realizado: una inversión de tiempo, afecto y
esperanzas muy costosa). Muchas compañeras y compañeros me han hablado de los
problemas que está entrañando abordar la cuestión de la forma jurídica a través
de la que presentarse a las elecciones municipales. Un problema, al parecer,
recurrente en todas las candidaturas de unidad popular. Lo importante,
pienso, no es si apostar por “coalición de partidos
o agrupación de electores”,
eso es una cuestión claramente menor. Es simplemente una forma jurídica que se
adopta para concurrir electoralmente. Lo importante es cómo construimos un
proceso democrático, participado por agentes sociales del territorio, cuyas
asambleas sean públicas y que permita realizar unas primarias sin trampa ni
cartón (sin cuotas, repartos de poder secretos o intervenciones de última
hora). Unas primarias auditadas por una empresa independiente del colectivo,
para así dotar de mayor transparencia y seguridad los resultados. Eso garantiza
que la candidatura sea popular y ciudadana de verdad. Perderse en el debate de
las formas jurídicas antes de comenzar un proceso de diálogo, es algo que se me
antoja apresurado, absurdo y contraproducente. Es lo mejor para no hacer el
esfuerzo político de construir con él o la de al lado. Podemos preferir una
forma legal u otra, está claro, pero ello no debería bloquear un camino que
puede revelarse riquísimo en matices políticos y de aprendizaje colectivo. Un
recorrido que además resulta esencial para conquistar las instituciones. Si
algo ha conseguido Ganemos Ciempozuelos, y esto es algo que hace 4 años parecía
imposible, es hacer que las dinámicas del mejor 15M -Podemos mediante-
entren a formar parte de los requisitos necesarios para producir una confluencia
política. Quién nos lo iba a decir.
En
cualquier caso, y cerrando la cuestión de la “forma jurídica”, lo más
importante es que Ganemos
adquiera una identidad plenamente colectiva tras una trayectoria
democrática como la arriba señalada; de manera que la forma sea sólo eso: un
detalle formal desbordado por la democracia y el sentido común de todas y
todos.

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