Citas

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen
a su libre arbitrio, bajo circunstancias
elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas
circunstancias con que se encuentran directamente,
que existen y les han sido legadas por el pasado"

Karl Marx, El Dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte

"Cada isla nos seduce, nos obliga a naufragar,
a llegar, llegar, llegar, a inventar un verbo nuevo"

Manuel Ramos Otero, Invitación al polvo

viernes, 13 de febrero de 2015

Por una Comunidad para la gente: Podemos Ganar Madrid







Una Comunidad arruinada 

         Cualquiera que se dé una vuelta por el sur de Madrid, a poco que recorra unas cuantas calles o manzanas, podrá comprobar en primera persona los efectos de las políticas neoliberales de la última década: una suerte de política urbanística y económica de "tierra quemada", donde se han sacrificado los servicios y los derechos de la gente al ritmo desenfrenado de la burbuja inmobiliaria. Los efectos del desastre forman parte de nuestro horizonte más cotidiano, sus imágenes son bien conocidas: fábricas ruinosas y negocios cerrados, equipamientos desgastados, elevadas tasas de paro estructural, servicios municipales bajo mínimos y un grupo considerable de la población que, día a día, se aproxima cada vez más al umbral de la exclusión (si no lo ha atravesado ya). Por no hablar de la violencia de los desahucios, cuyo sangrante goteo deja sin hogar a familias enteras todas las semanas.

         No hace falta que insista mucho en ello, porque todas y todos conocemos el relato, pero desde que el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español pactaran la modificación del artículo 135 de la Constitución -esa "intocable" carta magna-, las condiciones sociales de toda la ciudadanía no han hecho más que empeorar. Contentar a la Troika y poner la deuda (una deuda en muchos sentidos ilegítima) por delante de las personas, ha acelerado súbitamente el ritmo de pauperización social y económico de la ciudadanía. En los municipios de la Comunidad de Madrid, especialmente en el sur, estamos comenzando a ver la profundización de dicho acuerdo con la nueva Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local: gracias a ella, el neoliberalismo y el capitalismo más depredador bajan de escala, se instalan en cualquier lugar de la Comunidad de Madrid, y se disponen a ejecutar un proceso de privatización, destrucción de derechos y competencias municipales jamás visto. 

    Justo cuando la gente necesita unos Servicios Sociales fortalecidos, renovados y capaces de apoyar a la ciudadanía, dichos servicios corren el riesgo de la externalización y privatización con las nuevas reformas. El criterio, cómo no, es político y sólo aparentemente económico, nunca humano: ese tramposo “lo que no pueda financiarse, que se privatice”. Como si esto solucionase algo, como si pudiéramos prescindir de lo más básico. Ya hemos visto lo que sucede en la sanidad cuando las lógicas contradictorias del beneficio económico y el cuidado se ven obligadas a coexistir: una precarización radical de la vida. Pues bien, ese será el futuro de los derechos y servicios sociales de la ciudadanía si nadie es capaz de frenar el proceso. La misma estrategia se extiende a todas las demás áreas: la enseñanza, la sanidad, el ocio y el deporte, la cultura, etc. De seguir así, asistiremos a un proceso de dualización general de la sociedad, de nuestras formas de vida, que destruirán cualquier forma de cohesión social a medio y largo plazo.


Podemos Ganar Madrid

         Cuando muchos apostamos por Podemos como herramienta para impulsar una transformación política y social, lo hicimos pensando en frenar el proceso de desposesión colectiva arriba descrito. Entendimos que se abría una oportunidad única para el asalto institucional a todos los niveles y escalas de gobierno: se trataba -y se trata- de ganar desde el Estado hasta el más pequeño concejo. Dentro de estas escalas, el ámbito autonómico es fundamental, y la Comunidad de Madrid será decisiva para revertir el expolio que los gobiernos del PP y el PSOE llevan años practicando sobre la gente. 

         Ahora es tiempo de elecciones para Podemos en Madrid, y el partido necesita contar con un Consejo Ciudadano que posea auténtica implantación territorial, un conocimiento profundo del entorno y sus problemas. En este sentido, y a pesar de la gente valiosa que hay en otras candidaturas –un hecho innegable–, dudo mucho que alguna de ellas pueda equipararse a PodemosGanar Madrid. No son sólo los nombres y las caras, sino la potencia del proyecto, su mirada sectorial y territorial. Podemos Ganar Madrid aglutina en su candidatura a especialistas sobradamente competentes en economía, ecología, justicia, sanidad, género, educación, inmigración o participación; hablamos de referentes en la lucha por los derechos sociales y militantes de diversas generaciones (Miguel Urbán, Jorge Riechmann, Beatriz Gimeno, Cecilia Salazar, Alberto San Juan, Jaime Pastor, Luis Montes, Rommy Arce, Alba Contreras, Diego Pacheco, Isabel Serra, Jacinto Morano, etc.), una conjunción esencial para practicar una política consistente. Pero lo importante de la candidatura –repito– no son sólo los nombres, sino también su proceso de elaboración. Lejos del secretismo, el golpe de teléfono o la estrategia desde arriba, Podemos Ganar Madrid ha apostado por la apertura y la horizontalidad, por el espíritu que ha hecho que Podemos marque la diferencia para la gente de a pie: una confección de la candidatura desde abajo, transparente, que ha contado con la invitación de los Círculos de Madrid y que –haciendo gala de inteligencia colectiva– ha construido su programa y organización de forma abierta y participada. Y hay que señalar que las formas en política son muy importantes. 

      Las formas son importantes, decía, porque muestran –entre otras cosas– las relaciones que recorren el cuerpo de los colectivos. En el caso de Podemos Ganar Madrid, hemos podido ver la porosidad de sus dinámicas, su apertura hacia un exterior –el de la ciudadanía y los movimientos sociales– que ya no quiere ser gobernado como antes, que busca construir otros nexos políticos de sentido que den forma a una nueva cultura democrática, alejada del régimen del 78. Esto es esencial, porque si algo nos ha demostrado la ola de movilizaciones iniciada en 2011 con el 15M, es que la gente quiere participar, quiere ser consultada y convertirse en algo más que un mero interlocutor publicitario en período de elecciones. Podemos Ganar Madrid, desde su propia constitución como candidatura, ha mostrado un firme compromiso y una sensibilidad fuera de lo común en esta dirección. Ha vuelto a dotar al significante gente, tan utilizado por Podemos, de toda su densidad humana, participativa y cooperativa. Un Consejo con gente así, con gente del común en diálogo con el propio común, es lo que necesita la Comunidad de Madrid para ganar. Por todo ello, yo votaré Podemos Ganar Madrid.


 Coda

       (1) Personalmente, y como participante en Podemos, considero un grave error que se me haga votar una lista. Es decir, me parece erróneo que el juego democrático y de organización interna de Podemos se desarrolle en torno a listas en competencia que poseen distintos “avales” La desigual proyección mediática y carismática de estos avales (la lista oficialista de Pablo Iglesias, las demás listas) desequilibra en exceso las posibilidades de las candidaturas (aunque eso ya lo sabemos). Si en lugar de listas se presentasen candidaturas individuales y se acordasen criterios de promoción, la lista final de consejeras y consejeros sería mucho más plural y potente. Además, se confiaría en el criterio de la gente, sin aderezos ni marcas. (2) El error de las listas se incrementa al poder votarlas “en plancha”, lo cual impide construir una trama organizativa plural, integradora y cohesionada. Esto no sólo desgasta a los equipos que han hecho campaña, sino que supone un desperdicio de capital militante que Podemos no debería permitirse. Porque es esa militancia la que en un futuro próximo deberá dotar de implantación social a la organización política, y esto sólo se consigue con una lógica aglutinante y pluralista, muy lejos de los cierres y los dimes y diretes de la competencia (que puede llegar a ser auto-destructiva o, cuanto menos, asfixiante). (3) Para terminar, considero que el abandono de la innovación democrática y la implantación social en favor una supuesta eficacia electoral –un sofisma, pues no tienen por qué estar reñidas– ha hecho y hará un flaco favor a la organización. Algunos de los problemas que padecemos hoy día son, en gran medida, efecto de esto último. En un futuro tendremos que vérnoslas con contextos más complejos, alejados de lo mediático y lo electoral, y entonces quizá tengamos que afrontar los errores con mayor dificultad.