Jealous cowards try to control
Rise above! We're gonna rise above!
They distort what we say
Rise above! We're gonna rise above!
Try and stop what we do
Rise above! We're gonna rise above!
When they can't do it themselves
Rise above! We're gonna rise above!
We are tired of your abuse
Try to stop us; it's no use!
Black Flag, Rise Above
Usurpar
Ayer, día 10 de Abril, se filtró a la opinión pública la última "estrategia" de IU Comunidad de Madrid (IUCM) para hacerse un hueco en la Asamblea madrileña. La palabra estrategia es excesivamente benevolente, sería mejor decir argucia, artimaña, embuste o, directamente, desfachatez. A los ilustres dirigentes de IUCM no se les ha ocurrido otra cosa que usurpar el nombre de Guanyem Barcelona, Ganemos Madrid y el de otras Candidaturas de Unidad Popular que incluían la marca Ganemos; además, lo han hecho utilizando los tradicionales subterfugios de los "viejos aparatos": las negociaciones en los despachos, el secretismo y el más absoluto silencio. Si no se hubiese filtrado la noticia justo en vísperas del cierre de inscripción de coaliciones, probablemente la jugada hubiese sido maestra (aunque no deja de serlo, merece una solemne distinción a la bajeza y la falta de escrúpulos). Pero el olor a rancio, las moscas y la putrefacción no son fáciles de esconder: siempre acaban delatando. Y no importa ni las cantidades de colonia comunista que nos echemos ni las veces que repitamos -con aires de compromiso- la palabra "izquierda" o "trabajadores".
Los conspiradores de IUCM han sido listos, pero -reconozcámoslo- no han demostrado excesiva creatividad: esta usurpación de marca se basa en otra usurpación previa, la que protagonizara Julià de Fabián López a la hora de inscribir -con nocturnidad y alevosía- el nombre de Guanyem/Ganemos en el registro de partidos. De Fabián -postulante a político de infructuosa carrera- pretendía así garantizarse un espacio en el proceso de formación de Guanyem Barcelona, que hoy -tras la inclusión de Podemos- se llama Barcelona en Comú. Nuestro particular homo politicus, por cierto, no es lo que podríamos denominar un hombre de izquierda: lo intentó con Ciudadanos, UPyD, Escaños en Blanco... hasta que en 2011 consiguió, por fin, su anhelado acta de concejal. En este lucha por la poltrona no le ha importado sentarse con la extrema derecha del Movimiento Social Republicano (MSR), con quienes comparte plataforma: Hartos.org. Un hombre inquieto y con pocos prejuicios, vaya.
A pesar de presentar información falsa, la complicidad del Ministerio de Interior permitió a de Fabián apropiarse la marca de un proceso político cuyos dueños legítimos eran sus participantes: la gente. Picarescas políticas. Lo único que deseaba era una posición de poder para negociar sus posibilidades dentro de la organización, ocupar un asiento si se ganaban concejalías o alguna alcaldía. La negociación de IUCM con de Fabián para comprar el logo "Ganemos", debe entenderse justo en este mismo sentido. IUCM, llena de escándalos por las Tarjetas Black, vaciada por la espantada de su sector más crítico y potente -Tania Sánchez y Mauricio Valiente, entre otras-, incapaz de realizar ningún gesto regenerador (regeneración... ¡cuántas veces habremos escuchado esa palabra!), ha tenido que actuar a la desesperada. Y lo ha hecho en un despacho, apropiándose de una marca ajena que no le pertenece. Al querer concurrir a la elecciones autonómicas y municipales bajo el paraguas robado a "Ganemos", ha comprometido el carácter y la existencia de plataformas políticas en Madrid y otras comunidades (Castilla La Mancha, Baleares, Cantabria y Extremadura). Pero eso no les importa, porque no les importa la gente.
Chantajes y mentiras
La artimaña de IUCM demuestra, una vez más, y con claridad, dónde están las líneas rojas que separan la vieja política de la nueva política. Si por algo se han distinguido las candidaturas "Ganemos" constituidas en Barcelona y Madrid, ello ha sido por su transparencia, democracia, apertura y participación. Programas realmente participados por la ciudadanía, democracia en red, espacios públicos de debate y colaboración, medidas elaboradas por los agentes del territorio, candidaturas abiertas o cuentas públicas, han sido los emblemas de la nueva política surgida tras la ola de movilizaciones del 15M. Frente a esta forma innovadora de hacer política, la vetusta imagen del despacho y la cena entre cúpulas, donde todo se decide en secreto, tras los bastidores. Nada más anti-democrático, opaco y digno de organización mafiosa. Podríamos entender lo sucedido ayer en IUCM como un chantaje de esa vieja política, tan bien engrasada por el régimen del 78, hacia el empuje de una serie de de candidaturas que no ha necesitado ni de siglas, ni de identidades vacías para confluir y convertirse en una verdadera alternativa de gobierno. El reconocerse en las calles como gente común, como pueblo, como ciudadanía, como trabajadoras y trabajadores, como indignadas e indignados con el gobierno de la austeridad, ha sido suficiente para construir un "nosotros" sólido. Mucho más sólido que las siglas de IUCM, que ya poco tienen que ver con la realidad social y política de la Comunidad de Madrid. Aunque tal vez tengan mucho que ver. De hecho, tienen muchísimo que ver, pero bajo la forma del escándalo: Ángel Pérez, Gregorio Gordo, Carlos Paíno, Tarjetas Black.
Lo que resulta imperdonable de este atraco político es la estrategia de "apropiación" (o "privatización") realizada por IUCM respecto de procesos que están años luz de sus sucias prácticas de aparato. Tan lejos de su concepción de la democracia y de la sociedad. Lo que han buscado conseguir al quedarse con las siglas "Ganemos" es, a través de la confusión del electorado, rentabilizar el trabajo que muchas y muchos llevaban meses realizando para poder construir candidaturas de confluencia. Y construir una candidatura de confluencia o de unidad popular no es nada fácil: se necesita muchísimo tiempo, generosidad, horas de esfuerzo, equipos para coordinar múltiples actividades (lanzamiento de campañas, presencia en redes, publicidad, creación de eventos, etc.), capacidad de mediación, destreza jurídica, conocimiento del entorno, etc. Por no hablar de la ilusión que se pone en un proyecto de tal magnitud. Algo que a IUCM no le ha importado pisar en absoluto, porque lo único que parecían anhelar era el reparto de una serie de retribuciones económicas y políticas marginales, unos pocos asientos, unas pocas cuotas y, si podían, boicotear a las candidaturas existentes o presionarlas para incluir en ellas a sus "paracaidistas" (y si no, ya lo harían con sus propios "IU-Ganemos"). Ese es su juego. ¿Se dan cuenta del golpe que supone para militantes que han puesto sus empeños en crear candidaturas de confluencia? ¿Todo el trabajo que tiran por tierra? ¿No caen en cuenta de lo que le hacen a la ciudadanía involucrada y a la opinión pública? ¿Una opinión que se encuentra las mismas prácticas a la izquierda y a la derecha? ¿Se dan cuenta, en fin, de lo que este golpe supone para IU Federal, que se ve salpicada por un cáncer que apunta hacia su disolución más pronto qué tarde?
¡Bombardead -de una maldita vez- el cuartel general!
La actuación de IUCM ha sido condenada con tibieza por algunas autoridades de IU, un gesto que no presagia nada bueno (ni para la izquierda, ni para la ciudadanía ni para la política en general). Las apelaciones a la "ética" por parte de Alberto Garzón, que ha llamado "trampa" a la vil actuación de IUCM, son demasiado timoratas, excesivamente condescendientes. Que Luis García Montero, flamante candidato por Madrid, hable de rectificaciones y de dar explicaciones, sólo puede tener dos interpretaciones: o es un florero que no se entera de nada de lo que sucede en su agrupación política, cosa que resulta dudosa, pero -en fin- mantengamos un poso de duda poética, o que su grado de hipocresía con la militancia es extremo (una treta como esta no se hace del día a la mañana). "Rectificar y pedir perdón" por una estrategia de latrocinio como la acometida, de la que ni siquiera los propios afiliados a IU tenían noticia... la palabra dimisión o la petición de responsabilidades en sentido disciplinario, por supuesto, nunca aparece. Algo que denota el conocido "apoltronamiento estructural" de IUCM.
Tras estos acontecimientos, el diagnóstico para IU es funesto. Aunque la reciente intervención de IU Federal ha sido contundente en la Comunidad de Madrid, la situación puede ser insostenible en otras comunidades o municipios, y ya probablemente sea demasiado tarde. Porque ¿Qué es lo que representa IUCM y, por contagio, que es lo que representarán los "Ganemos" de IU en otras comunidades si no son frenados? El afán de una serie de profesionales de la vieja política (apparátchiks de toda la vida) con másteres avanzados en prebendismo y redes clientelares, por llegar al poder. No representarán a la ciudadanía, ni mucho menos a la "izquierda" o a los "trabajadores", esas palabras con la que tanto se llenan la boca. No deja de ser ridículo, por cierto, el uso en ciertas corrientes de IUCM del término izquierda: orgullosos de una palabra, sí, pero no de sus implicaciones materiales y prácticas. Un uso estético y ad nauseam del término, puramente resistencialista, que denota el vacío orgánico y la ausencia de implantación real en la sociedad de la agrupación. La misma agrupación que sólo se enteró del 15M cuando ya no le quedaba más remedio y que sigue sin entender el significado de Podemos.
Urge bombardear el cuartel general y hacer algo nuevo, hay todavía demasiada gente capaz, inteligente y generosa en IU. Gente que sigue luchando por un proyecto que hace aguas y que, con toda probabilidad, acabará quemando su dignidad en la pira de una organización que lleva años sin entenderles. Luego no será fácil librarse del olor hediondo del engaño, la putrefacción y la corrupción. IUCM puede jugar a confundir, pero cuando no se tiene capacidad para ello, ya sea porque la gente está harta ya porque hay agentes políticos más potentes en el tablero, se pierde lo poco que se tenía: incluso la palabra izquierda. Porque ¿A qué comprometía un pacto con un personaje como de Fabián? ¿Un tipo que se ha sentado con la extrema derecha y en todas las mesas? ¿A darle cuotas de poder? ¿Con qué se ha compró el logo de "Ganemos"? ¿Con el dinero de las "Tarjetas Black"? ¿Con un puesto principal en una lista municipal o autonómica? Lo que es seguro es que se ha comprado con la desvergüenza, con la peor bajeza y la mayor ruindad.
Para finalizar, sólo señalar que todas las personas que forman -formamos- parte de Candidaturas de Unidad Popular deberíamos dejar claro quienes somos y qué no somos: somos el pueblo, la gente, la ciudadanía, las trabajadoras y trabajadores. El común. No somos siglas, no somos ese "Ganemos" fantasma comprado por IUCM, esos ladrones de candidaturas que, seguro, han pagado un logo ajeno con el dinero de la corrupción. Toca desmarcarse, criticar y trabajar en favor de la descomposición del engendro en que se ha convertido esa "izquierda de aparato". Y, sobre todo, toca continuar, toca luchar, toca seguir esforzándose por asaltar las instituciones y ponerlas al servicio de la gente. Para eso es para lo que hemos venido: para hacer realidad la democracia, acabar con la austeridad, hacer limpieza y terminar -de una vez por todas- con la vieja política.
* El diseño del logo es de José Daniel de Castro

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